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Crucero Mediterráneo desde Valencia MSC

Crucero Mediterráneo desde Valencia

Subirse a bordo de un crucero por primera vez es un momento muy especial. La vida en alta mar puede llegar a ser adictiva. Las ventajas de un crucero son innumerables, pero quizás la más atractiva sea la oportunidad de conocer diferentes países en un solo viaje. Los cruceros MSC ofrecen una atención personalizada en todo momento, haciendo sentir al crucerista parte de una gran familia. Descubre la fascinante historia de los países del Mediterráneo a través de un recorrido por su pasado hasta nuestros días. Un itinerario que no deja lugar a la indiferencia. ¡Embárcate en nuestra aventura!

7,7

Valoración:
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8 días a bordo del MSC Música desde Valencia
Mediterráneo desde Valencia
Mediterráneo desde Valencia

Barco: MSC Música

Puerto Llegada: Valencia, ESPAÑA

Escalas: Valencia » Marsella » Génova » Civitavecchia (Roma) » Palermo (Sicilia) » La Goulette » Palma de mallorca » Valencia

Promoción

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Características del crucero

  • Cultural Cultural
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  • CALENDARIO
Actualmente no existe ninguna disponibilidad para este crucero. Disculpe las molestias.
  • ITINERARIO
  • Ficha Técnica
  • Cubiertas
  • Camarotes
  • Fotos

El lugar de partida de nuestra travesía es Valencia. A bordo del buque MSC Música nos adentramos en el mar Mediterráneo hasta atracar en nuestro primer destino: Marsella, la ciudad más antigua de Francia construida en torno a uno de los puertos más importantes de Europa. La historia de Marsella se remonta al año 600 a. C., momento en que los marineros griegos arribaron a la Costa Azul y se asentaron en la ciudad. Es una oportunidad irrepetible para visitar la Provenza, famosa en el mundo entero por las propiedades curativas de sus aguas termales. Ya en la Antigua Roma eran conocedores de sus beneficios para la piel. La ciudad que fue hogar de Paul Cézanne, el padre de la pintura moderna, presume de elegancia y un interesantísimo legado cultural. Entre sus atractivos turísticos cabe destacar la catedral de Saint-Sauveur, el puerto viejo, el barrio de Mazarin, antiguo distrito residencial de la aristocracia francesa, o un paseo por Cours Julien, una calle peatonal que cuenta con una amplia oferta de ocio y restauración. No es difícil encontrar un sitio para tomar un café, un croissant o unas crêpes, comer productos frescos del mar maridados con un vino de la tierra, hacer compras en boutiques y disfrutar de una obra teatral o un concierto musical en vivo. Para obtener unas vistas privilegiadas de la ciudad, se recomienda visitar Notre Dame de la Garde, un enclave situado a 154 metros de altura de la ciudad, perfecto para hacer fotografías de postal.

Nos despedimos de Francia para continuar nuestro camino por la bella Italia. El país que alberga el mayor número de lugares declarados Patrimonio de la Humanidad, cautiva hasta al más escéptico. Nuestro rumbo se dirige hacia Génova, la ciudad natal de Cristóbal Colón. Allí encontramos una recreación del barco del descubridor de las Américas, además de los restos de su casa natal. En su momento Génova fue una importante ciudad de navegantes y mercaderes, condición que ha sellado su personalidad para el resto de sus días. Pasear por el laberinto de callejuelas genovesas depara al viajero una agradable sorpresa.

Dejamos atrás Marsella, pero pronto estaremos en un nuevo destino. Civitavecchia nos recibe con los brazos abiertos para enseñarnos la joya de Italia. A unos 80 kilómetros del puerto se sitúa Roma, la capital del Imperio Romano. Roma emana historia por doquier. El Coliseo, el foro romano, el circo, el Castillo Sant'Angelo, el Panteón de Agripa o el Palatino son algunos de sus puntos de interés. Otros atractivos son el barrio del Trastevere, el Monumento a Víctor Manuel II, la Fontana de Trevi, la fuente más grande de la ciudad, plaza España y, por supuesto, la plaza de San Pedro o la Capilla Sixtina del Vaticano. Roma bien merece unas vacaciones más largas, pero una excursión panorámica es una buena oportunidad para hacerse una idea de la grandeza de la capital italiana. Asimismo, el crucerista siempre puede optar por quedarse más cerca del barco y descubrir Civitavecchia, un puerto que data del siglo II d.C. que cuenta con una amplia oferta de ocio.

Subimos a bordo del buque MSC Música para disfrutar de todas sus comodidades. Nuestras miras se centran ahora en nuestra siguiente parada, Sicilia, la isla más grande del Mediterráneo. Una vez en tierra firme el viajero cae bajo el embrujo siciliano. Un paisaje mediterráneo de raíces milenarias, que cuenta con hermosas playas y una atractiva herencia cultural. Como telón de fondo, un invitado de excepción espera impaciente a ser fotografiado. Es el volcán Etna. Mientras tanto, Palermo desprende un aroma embriagador lleno de matices. Se sugiere visitar la plaza de la Catedral, que alberga la catedral y el Palacio Arzobispal. Otros puntos de interés son el palacio de los Normandos, el museo de las Catacumbas de los Capuccinos, la iglesia de San Giovanni degli Eremiti, que antes de ser iglesia fue ermita y antes de ermita fue iglesia, elTeatro Massimo, el tercero más grande de Europa o la fuente de la plaza Pretoria. Sicilia es siempre un placer para los sentidos.

Cuando parece que el viaje ha terminado y la sensación que se percibe es la de “ya no nos queda nada por ver”, Túnez nos devuelve una sonrisa. Es recomendable un recorrido por las ruinas de Cartago, la ciudad fundada por los fenicios y destruida por el los romanos. Con el paso de los años, quedó en manos del Imperio Bizantino, siendo arrebatada por los musulmanes tras librar una guerra que la llevó a la decadencia. Una de las excursiones más interesantes de Túnez es Sidi Bou Said, un pueblo costero pintado en azul y blanco, que cuenta con un zoco en el que regatear está a la orden del día.

Nuestro último destino antes de hacer las maletas es Mallorca, la isla de la buena vida. Si el tiempo acompaña, las gratificaciones son muchas y variadas. Palma de Mallorca es un deleite para la vista, un caramelo para el paladar y una delicia para el olfato. Caminar por su paseo marítimo, darse un baño en sus calas de aguas turquesas, visitar su casco histórico, subir al el Castillo de Bellver, sin olvidar probar una de sus productos típicos, su famosa empanada. Para terminar, presenciar un atardecer desde la bahía y contemplar en persona cómo los colores del fuego tiñen el horizonte del Mediterráneo transmite una sensación de calma muy agradable. Es el momento perfecto para despedirnos de la isla. Nuestro viaje culmina en Valencia, pero traemos la maleta repleta de anécdotas, fotografías y vivencias difíciles de olvidar.

Imaginarlo o soñarlo no sirve de nada si luego no lo experimentamos de verdad. Con Nautalia Viajes y la naviera MSC, hacer ahora un crucero por el Mediterráneo es más fácil que nunca. Con nuestras exclusivas ofertas al mejor precio podrás disfrutar de un viaje realmente inolvidable. Valencia, Marsella, Génova, Roma, Túnez o Mallorca guardan gratas sorpresas para cruceristas como tú. Descubrirás ciudades de pasados milenarios, centros de compras que harán las delicias de los amantes del shopping o vestigios de una de las etapas de mayor esplendor del Imperio Romano de Occidente. Estas vacaciones, ¡disfruta de un crucero por el Mediterráneo!