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Crucero Capitales Bálticas desde Malmö (Copenhague) Pullmantur

Crucero Capitales Bálticas desde Malmö (Copenhague)

Levantarse al alba para embarcar en un crucero no es un despertar cualquiera. El corazón bombea con fuerza, la ilusión invade la mente y las emociones se viven a flor de piel. Cada momento es especial a bordo de un crucero. Nuestros sentidos se agudizan cuando avistamos tierra firme. El tiempo se ralentiza dando paso al anhelo del viajero deseoso por explorar, sentimiento que se entremezcla con la incertidumbre del primerizo. Una fusión de sensaciones que se multiplican si el destino es el mar Báltico. Un recorrido mágico por el Norte de Europa de la mano de Grupo Pullmantur.

7,4

Valoración:
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  • Off
8 días a bordo del Monarch desde Rostock
Todos los vuelos incluidos
Capitales Bálticas
Capitales Bálticas

Barco: Monarch

Puerto Llegada: Helsinki, FINLANDIA

Escalas: Rostock » En el mar » Estocolmo » Estocolmo » Tallin » San Petersburgo » San Petersburgo » Helsinki

Precio desde:

1.149

(Tasas: + 210 € )

Promoción

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  • Vuelos incluidos Vuelos incluidos
    • Vuelos Incluidos gratis

Características del crucero

  • Cultural Cultural
    • Cultural
  • CALENDARIO
Fechas de salida
 
Interior
Exterior
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15/07/17 12/08/17
                 
                 
 
  • ITINERARIO
  • Ficha Técnica
  • Cubiertas
  • Camarotes
  • Fotos

El itinerario de las Capitales Bálticas está pensado en viajeros con sed de aventuras.  A menudo, uno quiere visitar tantos destinos que olvida por completo incluir el mar Báltico en la lista de los deseos. Sin embargo, es un destino sorprendente en todos los sentidos. El crucerista pasea sinuosamente por las callejuelas empedradas tan características de los pueblos del norte de Europa. Bien podrían ser escenarios sacados de un cuento de hadas, pues albergan una riqueza cultural de valor incalculable. Nuestro itinerario tiene como punto de partida Copenhague, hace parada en el puerto berlinés de Warnemunde, se dirige hacia Estocolmo, conocida como la Venecia del Norte, retoma su rumbo hacia Helsinki, la casa de Papa Noel, hasta llegar a San Petersburgo, una de las ciudades más bellas del mundo, para despedirse de la vida en alta mar en Tallín, la Dama Roja del Báltico. El crucero de las Capitales Bálticas I ha sabido capturar a la perfección la magia del Norte de Europa. Recorre a bordo de un gran barco el vanguardismo alemán, la Suecia moderna, el carácter finlandés, el pasado de Rusia y la desconocida Estonia. ¡Allá vamos!

Empezamos el viaje en Copenhague, una de las ciudades más bonitas y verdes de Europa. La capital danesa reúne un interesante número de atractivos turísticos. Merece la pena detenerse a contemplar las esculturas de la mitología nórdica, que decoran la plaza del Ayuntamiento con dragones y serpientes, un espacio que no deja lugar a la indiferencia del viajero. Otra visita recomendada, especialmente si se va con niños, es el Tivoli, el segundo parque de atracciones más antiguo de Europa. La calle peatonal más larga del mundo se encuentra en Copenhague y pasear por ella es todo un lujo. Desde la plaza del Ayuntamiento hasta la preciosa plaza de Kongens Nytorv (La Plaza Nueva del Rey) en la que se sitúa el Teatro Real de Copenhague, el Palacio Charlottenborg, que data del 1671, y la embajada de Francia. El casco histórico de Copenhague es una vuelta al pasado medieval de la ciudad. Un conjunto de calles peatonales por las se debe hacer un alto en el camino para coger aire y simplemente disfrutar del momento. Aunque sin lugar a dudas el símbolo de la ciudad que ha traspasado fronteras es La Sirenita, tallada en bronce en la bahía del puerto de Copenhague. Otra de las instantáneas más famosas es la postal de las casas pintadas de colores frente al canal en Nyhavn.

Dejamos atrás Copenhague para embarcar en el buque Empress con destino Warnemunde. El puerto alemán se encuentra a tres horas en tren del centro de Berlín. La capital alemana ha desempeñado un papel indiscutible en la historia del siglo XX. Es posible visitar los restos del muro que un día dividió en dos Alemania, Europa y el mundo entero.  Basta visitar los resquicios comunistas de la Alemania del Este para darse cuenta del contraste con la Alemania del Oeste. En el norte de Alemania las posibilidades turísticas se multiplican. A la ciudad de Rostock se accede en barco. Entre sus atractivos cabe destacar la iglesia de Santa María, el reloj de 1472, el Ayuntamiento, la Universidad, el monasterio de la Santa Cruz y la Torre gótica Kropeliner. Entre las excursiones que se ofertan es posible ir a una auténtica fábrica de cerveza alemana, una visita que incluye la degustación de diferentes tipos de cerveza, además de las pretzel, las famosas galletas horneadas con forma de lazo. Otra opción es contratar una excursión a Lübeck. De la ciudad hanseática sobresale su conjunto monumental; mención aparte merece la impresionante Puerta de Holsten. De hecho, su casco medieval ha sido incluido en la lista de Patrimonio de la Humanidad de la Unesco.

Nuestra siguiente parada es Estocolmo, la capital sueca, espera con elegancia al crucerista en las tierras de Escandinavia. La arquitectura de Estocolmo es un diamante en bruto capaz de impresionar al viajero más escéptico. Uno no puede dejar de visitar la Ciudad Vieja de Gamla Stan, el centro histórico de Estocolmo, el callejón Mårten Trotzigs Gränd, que mide 90 centímetros de ancho, el Ayuntamiento en el que se celebra la ceremonia de entrega de los Premios Nobel, Skansen, el museo al aire libre más antiguo del mundo, o el Palacio de Drottningholm, entre otros.

Un descanso se hace necesario para continuar la travesía. Fundada a mediados del siglo XV por el rey Gustavo I de Suecia, en sus inicios Helsinki rivalizaba directamente con Tallín. Originariamente, era un pueblo de pescadores y comerciantes que experimentó un cambio a gran escala hasta convertirse en la gran ciudad que es hoy. Enigmática y tranquila. Verde y elegante. Conjuga cualidades que la coronan como un destino muy recomendable.  Entre las visitas sugeridas cabe destacar el Ayuntamiento, la catedral de Helsinki, el Parlamento y el Museo Nacional, el Estadio Olímpico, sede de los Juegos Olímpicos de 1952, y la Splanadi, la famosa calle de moda finlandesa.

A medida que transcurre el tiempo, las ganas de seguir viajando cobran tanta fuerza como el primer día.  La majestuosidad de San Petersbugo merece una visita de dos días. Una primera jornada para sucumbir a su embrujo y una segunda para despertar del embeleso. En 1703 la ciudad fue fundada por el zar Pedro el Grande bajo la pretensión de convertirla en la “ventana a Europa". Un recorrido por San Petersburgo al completo enseñará al viajero la fortaleza, la catedral de San Pedro y San Pablo, la plaza de San Isaac y su catedral, además de una visita al Hermitage, uno de los museos más prestigiosos del mundo. Otra opción es un tour por los palacios y residencias de los zares rusos.

En todos los cruceros hay un destino que nos reserva una sorpresa. Tallín, una de las ciudades medievales mejor conservadas de Europa, es la candidata a convertirse en el descubrimiento del viaje. Tan solo cabe mencionar el Campo de las Canciones, las playas de Pirita, la plaza del Palacio o la hermandad de las Cabezas Negras para hacerse una idea de la cantidad de atractivos que hospeda la capital de Estonia. Nuestra aventura llega a su fin en Tallín, pero estamos seguros de que continuará en otro crucero.