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Guanajuato, un destino lleno de color

Guanajuato es uno de esos lugares representativos de toda una cultura y tradiciones. Un lienzo formado por mil colores que adornan cada calle para convertirla en algo extraordinario. Este territorio mexicano es azul impoluto sobre marrón en cada uno de sus horizontes impregnado de luces y sombras de sol que acompañan cada uno de los recorridos por la ciudad más importante de la Nueva España. Y es que no es casual su reconocimiento a nivel mundial por la UNESCO en 1988 cuando fue declarada “Patrimonio Cultural de la Humanidad” otorgando el primer plano en el panorama turístico a sus inimitables construcciones coloniales y su reconocida arquitectura barroca herencia de un pueblo minero. Las leyendas pintan las paredes y en algunos lugares incluso las construyen, como en sus numerosos puentes subterráneos que acercan a todos los peatones los secretos de la antigua ciudad que quedó sepultada tras numerosas inundaciones.

Plaza Unión

Guanajuato es cobijo de secretos, de centenarios rincones que nos evocan y transportan a otra época. Su cultura envuelve cada uno de los balcones, fachadas y pasadizos que han recorrido personajes ilustres de la historia como Allende, Juárez o Porfirio Díaz. Algunas, tan estrechas como empinadas, guardan historias novelescas y románticas. La más conocida de las calles de la ciudad es la Calle del Beso. Dos balcones enfrentados a ambos lados del angosto callejón son el escenario de la historia de Carlos y Ana, el lugar donde ambos amados se elevaron por encima de las cabezas de las gentes del lugar y se besaron, motivo para que el padre de la adinerada amada, en un ataque de ira, decidiera acabar con la vida de ella en uno de sus numerosos encuentros en las alturas. Desde entonces, estos balcones son escenario de mil y una fotos turísticas con los besos como excusa. Bajo el balcón, los más supersticiosos están de enhorabuena, pues un beso en éste lugar mágico, afirman que trae buena suerte.

Durante el día, uno de los enclaves preferidos por los vecinos es la Plaza Unión. Un triangular espacio donde se detiene el tiempo y los recortados Laureles de Indias supervisan nuestro descanso arropándonos ante el sol.

Teatro Juárez

Un horizonte celeste cubre el cerro cuando cae la noche y la ciudad se convierte en una visión de fantasía. Desde el mirador del Pípila un tapiz luminoso se despliega ante nuestros pies y nos permite abarcar con la mirada los cientos de pequeñas casas o coquetos bloques de viviendas que parecen intentar ascender por la ladera. En el centro y eclipsando con cierta timidez las viviendas anexas, el Templo de San Diego y el Teatro Juárez. Ambos se erigen los máximos activos arquitectónicos de la asimétrica ciudad que brilla con luz propia desde su nacimiento. Y es que Guanajuato es uno de los primeros asentamientos colonos surgidos con motivo de la extracción de oro y plata de la falla geológica sobre la que se asienta y a la que todos se refieren como “Veta Madre”.

Pero si los colores conforman un telar en Guanajuato, una melodía heredada de una época de romances y que entrelazan la vida de sus calles con la muerte se da cita en su Museo de Momias. Allí podrás visitar las vitrinas de 112 cuerpos momificados debido, según cuentan sus gentes, a la composición del suelo que permite mantener intactos los tejidos. Alguna de sus tradiciones son inherentes a la cultura. Si ya hemos descrito el afilado y pulcro Teatro Juárez, Guanajuato alberga anualmente el Festival Internacional Cervantino, una oportunidad para descubrir las artes escénicas en un ambiente que destaca por su incesante animación.

Pasacalles

Para concluir nuestro viaje, no podemos pasar por alto la gastronomía de la zona. No podrás irte sin degustar cualquiera de los platos de la rica cocina mexicana en su más auténtico esplendor, en los cuales la tradición minera y la receta más reconocida del país se unen creando enchiladas mineras (tortillas rellenas de carne, frijoles o queso y cubiertas con una salsa de chile guajillo y chile ancho) o pacholas guanajuatenses (carne molida con especias).

Guanajuato te espera para pintarte una sonrisa y susurrarte al oído las mejores rancheras mexicanas. No dejes de soñar y… ¡Ándale!

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